Me estoy dejando sentir lo visceral; sin caminar ninguna intención, sólo en dirección a casa. Sé que tengo hambre, por la gastrina, y que me duele la espalda; pero no quiero comer, sólo ajustaré la postura y abriré los pulmones. Este control emocional techa el volumen de la retroalimentación negativa individual de cada momento, o conjunto de, a lo que va de noche. La dedicación a esta parquedad de garabatos sólo la he yacido en atmósferas sonoras casi contadas y nunca antes en conciencia.